¡¡Lambrusca!!
Escondida entre un mar de gentes, buscas mi mirada, buscas que yo vuelva a ti, con el rabo entre las piernas, dándote la razón. Mal vas, sabes que no la tienes, pero crees que por lo que fué y por mi manera de ser volveré. Mal vas, no lo haré.
Demuestra que mereces mi amistad si es que aún la quieres, y si no, piérdete, huye, lárgate bien lejos y déjame en paz, yo ya no quiero saber nada de quien no me merece, y no pienso mover un dedo por alguien que, como tu, basa sus amistades en simples conveniencias.
Algún día te darás cuenta de que las conveniencias se acaban, te usarán del mismo modo que tu usas a las demás personas, y entonces volverás la mirada atrás, para recordar lo que un dia tuviste y no supiste valorar.
Que te den, ¡¡Lambruscaaahhhhgsss!!
Demuestra que mereces mi amistad si es que aún la quieres, y si no, piérdete, huye, lárgate bien lejos y déjame en paz, yo ya no quiero saber nada de quien no me merece, y no pienso mover un dedo por alguien que, como tu, basa sus amistades en simples conveniencias.
Algún día te darás cuenta de que las conveniencias se acaban, te usarán del mismo modo que tu usas a las demás personas, y entonces volverás la mirada atrás, para recordar lo que un dia tuviste y no supiste valorar.
Que te den, ¡¡Lambruscaaahhhhgsss!!
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Autor: RaHulk
¿A que adivino de quien hablas?
Un cuerpo que le quita a uno el aliento y un alma que te deja sin fe en la humanidad. Muestras de cariño tan falsas como el color rubio de su cabellera y promesas que duran menos que su tinte.
Así es ella. Una lambrusca, como dices. Sin embargo, te equivocas en una cosa.
Nunca mirará hacia atrás para arrepentirse de nada. Eso es cosa de los que tienen conciencia. Su única nostalgia la tendrá de vieja, cuando ya sea un pellejo repelente y eche de menos los tiempos en los que podía aprovecharse de los demás con una sonrisa, una caída de ojos y un leve balanceo de cadera. Llorará un llanto mezquino porque ya no puede servirse de los demás para cumplir sus reuines aspiraciones.
Ni un pensamiento más para ella. Que le den.
Un cuerpo que le quita a uno el aliento y un alma que te deja sin fe en la humanidad. Muestras de cariño tan falsas como el color rubio de su cabellera y promesas que duran menos que su tinte.
Así es ella. Una lambrusca, como dices. Sin embargo, te equivocas en una cosa.
Nunca mirará hacia atrás para arrepentirse de nada. Eso es cosa de los que tienen conciencia. Su única nostalgia la tendrá de vieja, cuando ya sea un pellejo repelente y eche de menos los tiempos en los que podía aprovecharse de los demás con una sonrisa, una caída de ojos y un leve balanceo de cadera. Llorará un llanto mezquino porque ya no puede servirse de los demás para cumplir sus reuines aspiraciones.
Ni un pensamiento más para ella. Que le den.
Fecha: 02/08/2005 03:29.

