... todos los hombres, mujeres y niños deberían ver al menos una vez el desierto antes de morir. No hay nada en kilómetros a la redonda... nada excepto arena, rocas cáctus y cielo azul. No hay ni un alma... ni sirenas... ni alarmas de coche... nadie agobiándote, ni locos soltando tacos o meando en la calle... Allí encuentras el silencio, encuentras la paz, encuentras a Dios...

